Guía del estudio

Cómo preparar el vestuario antes de una sesión en estudio

Rail de prendas en tonos neutros en una tienda de ropa

El vestuario decide más que el objetivo que montemos en la cámara. Y casi todo el trabajo ocurre en casa, la tarde anterior.

Trae entre tres y cinco conjuntos y ordénalos por prioridad, no por gusto. El primero del rail es el que sí o sí tiene que salir; el último es el que se cae si vamos justos de tiempo. Con esa lista, nadie tiene que decidir nada con el cronómetro en marcha.

Lo que funciona

  • Tonos lisos y medios: crudo, gris piedra, azul, verde apagado, camel.
  • Texturas visibles —punto, lino, pana— que dan volumen sin necesitar más luz.
  • Prendas con estructura en los hombros: la línea del hombro es lo primero que se lee en un retrato.
  • Una capa exterior por conjunto, para conseguir dos variantes con un solo cambio.

Lo que da problemas

Los estampados pequeños y de líneas finas pueden generar moiré en cámara. Los logotipos grandes envejecen la imagen en cuanto la marca cambia de identidad. El blanco puro junto al negro puro, en la misma foto, obliga a elegir a cuál de los dos renunciamos en la exposición.

El planchado se hace la noche anterior, en casa. El vaporizador del estudio está para retoques de última hora, no para recuperar una camisa que ha viajado hecha una bola en una mochila: eso son quince minutos de sesión perdidos.

Un último detalle que casi nadie tiene en cuenta: el calzado. Aunque la mayoría de las tomas sean de medio cuerpo, siempre acaba habiendo un plano entero, y unas zapatillas de diario rompen un conjunto cuidado.

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